Concepto de identidad
Humedecemos la punta del pincel en el cuenco de tinta.
Observamos cómo ésta sube, impregnándolo con su color.
Vamos a hacer un punto en una página en blanco.
Respiramos.
Nos situamos delante del papel considerando cuál será el lugar más adecuado.
Observamos cómo el tiempo se ha resituado. Un instante, el instante en el que el pincel ennegrezca la blancura, será el de un presente intenso, afilado y único. El presente suspendido en el tiempo.
Una vez hecho el punto, nos relajamos, lo observamos y nos familiarizamos con él.
Nos preguntamos: ¿es este punto que acabo de hacer diferente a cualquier otro punto que haya hecho cualquier otra persona?
Respiramos.
Hasta aquí la primera toma de contacto con el concepto de identidad.
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Notas al pie
| 1 | Datos tomados de un ejercicio realizado en curso de Arte Dharma impartido por Lance Brunner, Madrid, enero de 2003. |