A Alfa, aleph, ansuz, alif... el principio vibra con la mezcla de reconocimiento, bienvenida y buenos auspicios. Comienza con una página en blanco. La página de las posibilidades infinitas. Todo cabe en una página en blanco: el principio, el final, lo que pudo haber sido y no fue, lo que fue aunque era imposible que fuera, lo que es, lo que algún día llegará a ser.
Entonces observamos.
Observamos el papel en blanco.
Observamos el pincel.
Consideramos su color, su textura, la flexibilidad y la cualidad de su pelusa; lo tocamos suavemente.
Vertemos tinta en un cuenco.
Observamos la tinta.
Consideramos su color, su movimiento y densidad, su olor.
Observamos el conjunto de los objetos situados enfrente.
Respiramos.