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Observamos cómo se construyen lenguajes particulares para campos de relación especializados y constatamos la aparición de lenguajes específicos para cada disciplina. Estos lenguajes específicos se están "re-creando" con la capacidad de comunicación global que proporciona internet y con la inmediatez de la misma, así como con la preponderancia del inglés en la red. Todo ello nos lleva a la aparición de nuevos lenguajes interculturales, a los que quizás deberíamos llamar transversales, ya que recogen fenómenos de mestizaje entre distintos grupos culturales idiomática y geográficamente distantes, pero con los mismos intereses específicos.
La mutación rápida de estos lenguajes producidos generalmente en las
TAZ (Zonas temporalmente autónomas) y su expansión rápida por la red nos permiten investigar acerca del cambio de estructuras que supone el uso de un nuevo lenguaje y, por tanto, la aparición de nuevas estructuras que se suceden a modo de
lenguajes de transformación. Tenemos ejemplos de cómo algunos programadores de Perl, debido a lo abierto y flexible del lenguaje, utilizan este lenguaje para ir más allá de la programación al denominar ciertas secuencias de comandos del código fuente del programa como
"poemas en Perl", sólo descifrables e inteligibles por otros programadores.
A medida que los avances en informática han ido permitiendo el almacenamiento de gran cantidad de información reproducible hasta el infinito y sin error, se ha producido una
sobreabundancia y sobresaturación que lleva a estados de bulimia informativa completamente nuevos en la historia de la humanidad. Hasta ahora, la información era un bien escaso y caro; hoy en día, estamos sobreinformados y nos falta tiempo para digerir las cantidades de información que están a nuestro alcance.
Paralelamente, las estructuras de ordenación de información han evolucionado de un modo muy rápido. El disco duro de los distintos aparatos que forman parte de nuestra cotidianidad se ha convertido en un
apéndice de nuestra memoria y ya hemos traspasado los números de teléfono de uso frecuente de nuestra memoria a la memoria de nuestro terminal o nuestras canciones favoritas al reproductor de música de bolsillo. Incluso datos de uso habitual como fotos o mensajes de correo ni siquiera están ya almacenados en nuestro ordenador personal, sino que se acumulan en una maraña de servidores externos, en el espacio virtual de internet.
Existe una tendencia a la pérdida de la propiedad de la memoria. Ésta no se sitúa ya en un espacio concreto: se va difuminando a medida que se desarrollan las capacidades de búsqueda. La depositamos en lugares que ya no nos pertenecen. Nuestra memoria se ha extendido al disco duro, no ya de nuestros propias máquinas, sino de máquinas distribuidas por todo el mundo cuyo dueño no conocemos, y a cuyas políticas de uso y privacidad estamos sometidos.
Una de las grandes labores de la tecnología en el campo de la informática es la de
gestionar una gran cantidad de información, compartimentándola, categorizándola en distintos campos y subdividiendo éstos al máximo con el fin de poder afinar cualitativamente y ofrecer así una mayor precisión después de una depurada búsqueda lógica. Un buen ejemplo de este ejercicio de subdivisión de información son los directorios de los
buscadores o de grandes websites como los que siguen:
Directorio de Google Directorio de Amazon Directorio de Softonic Ya no hay necesidad de estructuras rígidas ni de criterios de organización categóricos. A medida que aumentan las capacidades de los motores de búsqueda se difuminan las estructuras. Las nuevas
guerras de los buscadores, que están llevando a una tendencia hegemónica de los mismos, nos acerca a nuevas cuestiones de tipo ético acerca del
valor y calidad de la información.
Una manera menos rígida y un tanto más abierta en cuanto a la búsqueda de información se basa en los
mapas relacionales que trabajan con campos de ideas. Un artículo interesante respecto a la organización de los datos al análisis y a la creación de nuevo conocimiento se encontraba en:
Comentarios sobre un programa informático para investigación cualitativa. Atlas-ti. Aunque dicho artículo ya no se encuentra disponible, hemos recuperado la página vía
The WayBack Machine y hemos hecho una
copia en kilkor, ya que queremos destacar su interés como referente de este trabajo por el enfoque que adopta respecto a la creación de relaciones entre datos y a la creación de conocimiento. Aunque hemos experimentado con el software del que trata (y lo hemos considerado muy importante a nivel conceptual), no hemos conseguido llevar a cabo un uso práctico del mismo debido a las dificultades que presentaba en el tratamiento de tipos de archivo —sólo utilizaba archivos de tipo .txt en el caso de texto— y se perdía casi toda la información del formato en el proceso.
Un buscador como
Kartoo es una buena referencia en lo que a creación de mapas relacionales se refiere, aunque esté muy limitado en cuanto a sus capacidades de búsqueda y la inserción de publicidad
Por otra parte, la página
Computer Vision Homepage contiene muchos links sobre proyectos de investigación en informática científica que trabaja sobre la organización y el reconocimiento de la imagen por medio de ingeniosos caminos que esperan conseguir que los ordenadores "vean" por sí mismos, independientemente de las adiciones textuales. Esta investigación resulta especialmente interesante, ya que, de momento, la mayoría de sistemas de localización de información se basan en reconocimiento de texto, quedando la información de elementos no textuales (imagen, vídeo, audio u otros formatos) reducida al uso de palabras clave insertadas de un modo prácticamente manual o de datos internos generados automáticamente pero que no ofrecen referencia acerca del contenido del elemento.
Este tipo de manejo de la información presenta una característica bastante llamativa: la obtención de resultados es de tipo cualitativo más que cuantitativo, por lo que no ofrece ningún tipo de resultado exhaustivo en cuanto a cantidad de datos. Sin embargo, la información ofrecida es más rica en matices, tiene más color. Esto resulta en un trato más agradable y así podemos introducir el concepto de "tecnologías cálidas", que podemos definir como aquellas que presentan una interfaz más intuitiva y de fácil manejo, que no exigen grandes conocimientos previos.
Una vez más, hemos de observar que las aplicaciones prácticas derivadas del uso de "tecnologías cálidas" han sido desarrolladas con gran rapidez por grandes empresas, cuya finalidad es construir interficies de manejo sencillo para educar a un abanico amplio de usuarios y hacer que éstos se relacionen de un modo homogéneo.
Esto ocurre cuando no sólo está funcionando la mente analítica, sino que también el pensamiento simbólico forma parte de la tarea de organizar y de dar sentido a la información. Nos movemos fuera de los recintos lógicos unidireccionales y a una palabra o concepto los cargamos de relaciones, es decir, les añadimos cargas semánticas que no tienen necesariamente que ser del mismo signo. De esta manera, podremos encontrarnos incluso con intenciones contradictorias dentro de un mismo elemento que permite la creación de
paradojas, elemento muy importante a la hora de romper estructuras mentales.
1 La
metáfora parece crear, a primera vista, una
paradoja: