«Los filósofos practican así la inducción en los dos canales, los regularizan y los mantienen hasta que se han purificado y llenado; esto se llama colocar los cimientos. Después eliminan los pensamientos y practican como ejercicios de base la calma y la concentración, invierten su visión y su audición, contienen la luz en el silencio, armonizan el aliento, permanecen estables y seguros, concentrando su pensamiento sobre el Pasaje Misterioso. El fuego nace entonces en el seno del agua, las flores se abren en la nieve, los riñones se vuelven hirvientes, la vejiga cálida, los dos canales son como una rueda y los cuatro miembros inmóviles como piedras y montes. El mecanismo celeste se pone a oscilar circulando suavemente y elevándose en silencio. Si se está bien concentrado, el metal y el agua se mezclan, el agua y el fuego suben y bajan y una semilla parecida a una gota de rocío cae en la cámara amarilla. Aquí está el secreto para recoger el plomo y el mercurio... Una práctica así continuada durante cien días permite poner los cimientos. Al cabo de diez meses se forma el inmortal-embrión. Una vez llegado a este estado, el cuerpo y el espíritu se funden en la Vacuidad, ya no se tienen conciencia del cuerpo, ni del espíritu, ni del aliento, ni de la respiración embrionaria»
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IDEAS EN ESTA CABECERA:
La alquimia de la felicidad
alquimiaFecha de modificaci�n: 31/12/2005 01:29
Fecha de creaci�n: 17/10/2005 02:06