"¿Para qué quiero yo cuerpo?" ha dicho, por ejemplo, Hans Moravec, director del Robot Mobile Lab de Carnegie-Mellon, quien no duda en asegurar, con insistencia, casi con desesperación, en sus escritos y conferencias, que en el futuro no necesitaremos cuerpo, pues podremos descargar en efecto nuestra mente en el computador. Uno de los grupos que promueve con más popularidad este objetivo es el grupo norteamericano de los Extropians, reunidos bajo la bandera del "transhumanismo" o humanismo tecnófilo, orientado a la transformación de sí mismo y de la especie a través de cualquier medio disponible: la descarga, la nanomedicina, los implantes, la ingeniería genética, las drogas inteligentes, la criogenización o la sicología de la autotransformación (http://www.extropy.com/). Otro grupo: Mondo, comparte con los extropianos la promoción de formas mutantes interactivas humanas/tecnológicas y de las tecnologías de la potenciación cerebral, y ansían convertirse en ángeles biónicos. Todos ellos están dispuestos a invertir el dinero que sea para lograr sus objetivos.
Lo curioso de toda esta visión "neo espiritualista" es que esa pretendida trascendencia del cuerpo para lograr la inmortalidad no se instala sobre la tradición de una "disciplina espiritual", sino que se orienta hacia el logro inmediato y fácil —bastaría un robot cirujano— de la condición de incorporeidad; superando, sin más ni más, la vieja oposición entre religión y ciencia —al menos entre ciencia y determinados tipos de espiritualidades— y, convirtiendo a la tecnociencia, en aliada inesperada de la trascendencia espiritual.link
Zona primaria: pensamiento linealZona secundaria: pensamiento circular
Fecha de modificaci�n: 11/11/2005 02:26
Fecha de creaci�n: 09/11/2005 04:03
Compilador: Celia Gradín