Autor: Ignacio RamonetCuando la democracia y la libertad triunfan aparentemente en un planeta liberado de los regímenes autoritarios, retornan paradójicamente, con fuerza recobrada, las censuras y las manipulaciones. Nuevos y seductores "opios del pueblo" distraen a los ciudadanos en nombre de "el mejor de los mundos" y les apartan de la acción cívica y reivindicativa. En esta era nueva de la alienación, en los tiempos de la cultura global y de los mensajes a escala planetaria, las tecnologías de la comunicación juegan, más que nunca, un papel ideológico de primer orden. La promesa de felicidad en la familia, la escuela, la empresa o el Estado, se encarnan ahora en la comunicación. De ahí la proliferación ilmitada de instrumentos a sus servicios, de los que Internet constituye la culminación total, global, triunfal. Cuanta más comunicación haya, se nos dice, más armoniosa será nuestra sociedad y más felices seremos. Podemos preguntarnos si la comunicación no estará sobrepasando su estado óptimo, su punto culminante, para entrar en una fase en las que todas sus cualidades se transforman en defectos y todas sus virtudes en vicios. Porque la nueva ideología de la comunicación total, esa especie de imperialismo comunicacional, empieza a ejercer una auténtica opresión sobre los ciudadanos. Durante mucho tiempo la comunicación fue liberadora (...) A partir de ahora, imponiéndose como obligación absoluta, inundando todos los aspectos de la vida social, política, económica y cultural, actúa como una tiranía
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www.liberarte.com.ve/detail.php?product_id=183Fecha de consulta: 06/11/2005
Fecha de modificaci�n: 09/12/2005 01:29
Fecha de creaci�n: 12/07/2005 17:46
Compilador: Ignacio Ramonet