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partículas: silencio |
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partículas
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Al silencio le está pasando –o quizás ya le pasó– lo mismo que al aire. Después de que, a partir del año 1915, se perpetraran los ataques con gas tóxico por parte de los alemanes, así como los respectivos contraataques de los aliados, el aire «perdió su inocencia», en palabras certeras de Peter Sloterdijk en su libro Temblores de aire. ¿Cuándo perdió el silencio su inocencia? El mismo filósofo alemán cuenta un hecho significativo que rescata de la magnífica biografía de Marcel Duchamp escrita por Calvin Tomkins. El artista francés pasó las Navidades del año 1919 en su Normandía natal, en Rouen. El 27 de diciembre salió camino de la cercana ciudad de Le Havre donde embarcaría, una vez más, hacia Nueva York. Pero antes de subir al trasatlántico se detuvo en una farmacia de la rue Blomet. Pidió al empleado que le vaciara el contenido envasado en una gran ampolla de vidrio que tenía la forma de una serpiente de gran barriga, la dejase airear un poco y la volviese a precintar. Se la envolvieron, y él se la llevó como regalo a su mecenas Walter y Louise Arensberg. Este ready-made lo tituló Air de París. Duchamp creaba uno de sus falsos objetos artísticos (daba el aire salado de Le Havre por el dulce de París), pero también ponía en evidencia que algo esencial del común de los mortales –libre y gratuito– estaba en peligro a causa de la guerra. ¿Habría que embotellar también el silencio? Duchamp no se consideraba un artista, ni siquiera un antiartista, ni un pensador, sino un «respirador». ¿Cómo se puede respirar el silencio? linkZona primaria: transformación
Fecha de modificaci�n: 11/11/2005 21:30 Fecha de creaci�n: 11/11/2005 22:22 |


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