Olaf fabrica unos pequeños ingenios electrónicos sonoros llamados Doo Rags (en honor al grupo que se fabricaba sus propios instrumentos), reciclando para ello todo tipo de objetos: juguetes electrónicos de todo a 100, latas, secadores, conos de carretera o bidones de agua. El resultado son unos aparatos entre pop, sci-fi y cañí, con los que consigue sonidos de lo más varipinto: