Estos hallazgos tienen un nombre: serendipity. El término lo acuñó el escritor británico Horace Walpole en 1754, para indicar la habilidad que tenían los protagonistas de un cuento persa, The three princess of Serendip: "siempre descubrían, por accidente o por sagacidad, cosas que no estaban buscando" ("were always making discoveries, by accidents and sagacity, of things they were not in quest of").
¿Y existió realmente Serendip? La respuesta es en sí misma todo un viaje: Serendip es la transcripción inglesa del nombre persa de la isla del Índico conocida hoy como Ceilán, cuyo nombre oficial es Sri Lanka (y donde, por cierto, vive Arthur C. Clarke, el padre de uno de los inventos que más han hecho por la infraestructura tecnológica de la Red, el satélite de comunicaciones). Los persas lo tomaron del árabe Sarandib o Serendib, nombres que nos han llegado directamente en obras literarias, como la historia de Simbad de las Mil y una noches.
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Link: jamillan.com/v_serendi.htmFecha de consulta: 18/11/2005
Fecha de modificaci�n: 18/11/2005 19:49