"El verdadero genio de los artistas zen chinos y japoneses en la utilización de accidentes controlados va más allá del descubrimiento de la belleza fortuita. Radica en la capacidad de expresar artísticamente la percepción de esa última perspectiva desde la cual "todo vale" y en la que "todas las cosas son de una taleza". La mera selección de cualquier forma al azar confunde los dominios artístico y metafísico; no expresa lo uno en términos de lo otro. (...) En la naturaleza, lo accidental siempre se reconoce en relación con lo ordenado y controlado."
biblio pág.82